Vida y Panoramas

No somos un número, que no nos importe la talla

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La entrada de hoy tiene que ver con algo que me pasó. Todo lo que leerán lo estoy escribiendo ahora quizás sin pensarlo demasiado. Aunque admito que anoche mientras intentaba dormir fui armando un poco lo que escribiría.

¿Importa la talla?

Durante el viaje que estuve haciendo hace poco por Europa uno de mis jeans pasó a mejor vida. Estaba visitando el castillo de Wartburg y de repente sentía como mojado en las piernas. Cuando vi lo que pasaba descubrí que lo que sentía era frío… ¡mis pantalones se habían roto en la entrepierna! Luego, la semana pasada fui a un evento de Apology y en la noche me di cuenta de que una de las costuras de mi pantalón estaba cediendo, pero no eran los hilos, sino la mezclilla en sí. Es natural que luego de mucho uso le pase esto a nuestros pantalones. El uso de la lavadora y la calidad que ha bajado hace que tengan cierta vida útil (no muy larga). Con dos pantalones menos en mi “colección” decidí que tenía que ir a comprar nuevos… y acá empieza la verdadera historia.

Probando cierta talla

No tenía demasiado tiempo entonces fui rápidamente a Foster, donde en general me gustan muchos los jeans que tienen. Tomé un modelo, era talla 40, mi talla regular y lo encontré demasiado chico. Ridículamente pequeño. Así que pedí un 42 y tomé otro modelo con la misma talla. Cuando entré al probador decidí probar al tiro uno de los pantalones 42 (sabía que el otro sería demasiado chico) y subió, con complejidad, cerró y se veía decente aunque no me convencía. Me lo saqué para probar el otro, uno de esos que vienen como rotos en las rodillas y muslos. Bueno, me entró hasta los muslos y no pude subirlo más. ¡La misma la talla, la misma marca!

Fue ahí que decidí que tenía que hablar sobre esto en Dice la Clau. Yo era 38, engordé a 40 y ahora a veces tengo que usar 42, pero ¿soy solo un número? ¿Son esos números los que nos tienen que importar? Quiero dejarles claro que no importa la talla que tengan porque no existe una estandarización entre las marcas, ni siquiera entre los modelos de una misma marca. Por eso en mi clóset se puede encontrar pantalones de todos los números y blusas de todas las letras. He tenido ropa Zara desde la S hasta la L en una misma época.

¡La talla no importa!

Lo más importante al momento de ir a comprar ropa no es fijarnos en el número que marca la etiqueta, sino en cómo nos queda la prenda, cómo nos sentimos con ella y si se ajusta a nuestro cuerpo. Hace unos meses cuando compré pantalones talla 42 me quería morir. Hoy digo que es una tontera fijarme en el número, que cada marca hace la talla como se le ocurre y que lo que importa es cómo me siento usando la ropa y cómo me veo frente al espejo. Es cierto que me gustaría bajar algunos kilitos, pero no será la ropa la que determine eso.

Lee también: Pantalones.

Así que chicas por favor, no le pregunten a sus amigas qué talla de pantalón tienen, a veces es para prestarse cosas y eso está bien, pero también es relativo. Si crees que una amiga tiene un cuerpo parecido al tuyo pregúntale si puedes probarte una de sus prendas. Pero no le preguntas cada cierto tiempo como tanteando si ha engordado o no. Tampoco dejes que una amiga te diga “¡Ay! Antes usaba pantalones 38 y ahora me compré 40”, explícale que la marca puede haber variado sus medidas y que si se siente bien no importa la talla de la ropa.

No escribo todo esto solo como una excusa por haber cambiado talla o porque efectivamente no pude ponerme un pantalón de cierto número. Sino porque ¡nos están engañando! Las tallas son relativas y cambian. Así que de verdad, siéntanse cómodas con lo que usan y de repente ni siquiera miren la talla, tomen el pantalón y vean su tamaño, decidan ahí si se lo prueban o no sin mirar el número.

¿A ti te importa la talla?

Por favor dejen en los comentarios qué piensan, si están de acuerdo o no y si les ha pasado lo mismo. ¡Quiéranse! Yo las quiero 😉

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